El área de las matemáticas siempre ha representado unas de las materias de mayor grado de dificultad, especialmente cuando se desarrolla una carrera universitaria. Basta con hacer un breve sondeo en las universidades y podremos ver el desagrado que muestran la mayoría de los alumnos para con la materia. ¿A qué se deberá tal rechazo?.
El motivo no se bien cual podrá ser, pero lo que si tengo por seguro, es la gran pasión que siente por ellas y, el gran amor que siento al tratar de enseñarlas. No tengo muy claro a que se deba esta energía positiva para con la materia, quizás al excelente hábito de estudio que me inculcaron y las grandes ganas de ayudar a la gente que poseo.
Debo confesar que al llegar a un nuevo salón de clases, el primer día, ya siento un rechazo por parte de los estudiantes para con la materia, solamente cuando empiezo a nombrar su contenido programático. Comenzar hablar de signos, fracciones, ecuaciones, inecuaciones, funciones, límites, derivadas e integrales causa una gran expresión de angustia en los estudiantes.
Trabajar en esta área no es fácil, por eso siempre digo que para ser docente de matemática se debe sentir más que una simple empatía con la materia, se debe sentir amor por ella. Creo que es deber de los docentes enamorar a los estudiantes de la cátedra y demostrar que con tan sólo un poco de dedicación y paciencia se puede lograr el éxito en la misma. Por eso es que en cada culminación, siento la gran satisfacción de haberles quitado, lo que yo llamo, el trauma matemático, pero la alegría que me embarga nunca es completa, ya que aún me queda un pequeño grupo que me dice que cada día debo mejorar más, el grupo de los rezagados.
Luego de mi corta experiencia laboral, he sabido reconocer que no siempre la culpa es del estudiante. Desde que se comienzan los estudios en los primeros niveles nos topamos con distintos profesores, unos dedicados al arte de enseñar, modelando los conocimientos para formar grandes profesionales en un futuro y, otros dedicados a cumplir los objetivos sin ver el aprendizaje significativo que se está asimilando. No es un secreto que muchos de los docentes se dedican a dar sus clases y hacer evaluaciones, y cuando los resultados no son los más óptimos siguen adelante sin detenerse a pensar en qué podría estar fallando el grupo o el mismo docente, para mi este es un enfoque netamente conductista, y debo confesar que al principio de mi profesión como docente también lo aplicaba. Actualmente, comparto la posición del enfoque constructivista, en el cual, desde los inicios de los estudios debemos enfocar la aplicación de dicha materia en nuestro día a día y posteriormente poderla ubicar en el futuro ámbito laboral de nuestro estudiante. Por esta razón me atrevo a preguntar ¿Todos los docentes del área están cambiando su enfoque conductista a constructivista?.
Hasta que punto hemos observado un docente que llega a impartir su clase, utilizando la técnica netamente expositiva si dar oportunidad a un estudiante de realizar preguntas, o al realizarlas escuchamos la famosa respuesta “Esos son conocimientos básicos, usted debería de manejarlos”. Estas son unas de las primeras razones por las cuales, a mi parecer, un estudiante universitario recibe un impacto negativo para con la materia, por tanto me atrevo a decir que sería culpa del docente.
Este rechazo, expuesto anteriormente, puede ser modificado con un arduo trabajo en equipo entre los alumnos y el docente. Cuesta mucho más trabajo enseñar a un alumno que haya tenido algún trauma matemático previo, a uno que no sabe nada de esta ciencia, por ello es imprescindible, a mi parecer, comenzar desde cero el estudio de la materia, sin tomar como indispensable la base fundamental o los conocimientos previos. De parte del docente estará poder utilizar nuevas estrategias de enseñanza para lograr la competencia del conocimiento.
Es común para un estudiante, no sólo universitario, sino de cualquier nivel, los grandes avances tecnológicos con los que actualmente contamos. Desde un celular que poseen tarjetas de memoria, fotografías de alta calidad, reproductores de música, hasta los famosos videos juegos y las computadoras. El Internet también ha sido de gran ayuda para este avance tecnológico, con el cual basta con utilizar un buscador y conseguir en fracciones de segundos la respuesta a alguna interrogante. Por ello, si contamos con esta alta tecnología por qué no podríamos implementarla para su correcta utilización en las estrategias de enseñanza y aprendizaje. Considero que si se lograra implementar la tecnología con la cual contamos en el proceso de aprendizaje de nuestros estudiantes podremos contribuir cada uno de los docentes a eliminar un poco más el trauma matemático siempre presente al inicio de los semestres.
Si nos es amigable utilizar un computador, navegar en Internet, etc., por qué no podremos entonces utilizar cualquier sala de Chat o grupo para poder asesorar a nuestros estudiantes durante la realización de ejercicios. Recordemos que el ser humano siempre tiene presente el sentimiento de miedo a ser rechazado, y por esta razón muchos de ellos se cohíben de realizar cualquier pregunta durante la clase y, lo que es más doloroso, es que quizás dicha duda o inquietud la puede poseer más de un estudiante. Esta estrategia me ha sido de mucha utilidad durante los pocos semestres que llevo utilizándola. Esto requiere un trabajo adicional que no creo que pueda ser pagado con dinero, aunque no deja de ser importante, el mayor pago es recibir la gratitud de un alumno que ve que el docente está dispuesto a ayudarlo.
Todas estas razones expuestas anteriormente me han llevado a inscribirme en la maestría de Tecnología de la Información y la Comunicación (TIC´s) y así poder aprender la forma más óptima de virtualizar el conocimiento de la materia que manejo.
